miércoles, 25 de julio de 2007

EL DOLOR DE CADERA SE CURA CON LAS CIRUGIAS MODERNAS


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PRÓTESIS DE CADERA POR CMI
(Cirugía Mínimamente Invasiva)




Desde hace ya cuatro décadas la cirugía ortopédica viene dando solución satisfactoria a más del 90% de los pacientes que a causa del desgaste del cartílago de su cadera se ven obligados a reemplazar esta articulación envejecida por otra artificial: la prótesis.
Los trabajos de investigación, así como las mejoras y modificaciones de esta cirugía, han posibilitado la reciente aparición de una nueva técnica que minimiza la agresión y permite una recuperación más rápida y efectiva. Hablamos de la prótesis de cadera por cirugía mínimamente invasiva (CMI), una técnica nacida en Estados Unidos en los albores del siglo XXI y que viene practicándose en nuestro país desde el año pasado.


El dolor como síntoma de aviso
Sólo en España más de 16.000 pacientes pasan al año por el quirófano para sustituir su cadera, la articulación que une la cabeza del fémur con la pelvis. Caderas y rodillas son las articulaciones denominadas “de carga”, pues ambas soportan durante toda nuestra vida el peso del cuerpo y, en consecuencia, son las que en mayor grado acusan el desgaste derivado del envejecimiento. Tanto la cabeza del fémur como el receptáculo pélvico donde encaja la cadera están recubiertos de cartílago y los factores que provocan su desgaste son múltiples, aunque el más frecuente es la artrosis.
La artrosis no es una enfermedad en sí, sino una manifestación del envejecimiento de nuestro cuerpo. Los pacientes aquejados de artrosis en la cadera suelen sufrir dolor inguinal o en el glúteo, aunque en ocasiones éste puede prolongarse por el muslo y finalizar en la rodilla. El dolor es la consecuencia lógica del rozamiento del extremo de los dos huesos, pues el cartílago envejecido ya no es capaz de realizar su función protectora y un serio aviso de que el cartílago puede haberse desgastado en extremo. Entonces, no quedará otro remedio que implantar una prótesis.


Técnica convencional
La operación tradicional de prótesis de cadera se ha realizado con anestesia epidural a través de una incisión de entre 15 y 40 centímetros acompañada de una profunda apertura de músculos y tendones que permitía al cirujano la visualización completa de la articulación durante todo el proceso operatorio. Tras cortar el cuello del fémur para retirar su cabeza artrósica y fresar el receptáculo pélvico donde ésta se ensambla, el especialista reseca las superficies del cartílago desgastado e implanta las nuevas piezas llamadas cotilo y vástago protésicos. Una vez ancladas en sus lugares correspondientes se ajustan para volver a reproducir la movilidad articular entre sí. Estas grandes aberturas originan importantes traumas en las estructuras musculares y tendinosas que rodean a la articulación, pues durante el proceso era necesario desinsertar músculos y ligamentos. La técnica clásica obliga al paciente a hacer reposo hasta que los tejidos blandos cicatrizan y todos los elementos manipulados vuelven a su sitio. El riesgo de sangrado y de infección es muy elevado debido a la gran herida causada y en la mayoría de las ocasiones el paciente precisa transfusiones sanguíneas de entre litro y litro medio en las 24/48 horas posteriores a la cirugía.
La filosofía del equipo de investigadores norteamericanos que desarrolló la técnica por mínima incisión perseguía la disminución de la agresión quirúrgica y la consecución de una recuperación más rápida e integral.



Técnica mínimamente invasiva
Según el doctor D. Ángel Villamor, Director Médico de la Clínica Iqtra Medicina Avanzada de Madrid, y uno de los pioneros de la implantación de esta técnica en España, “con la CMI no sólo se reduce la cicatriz estética final, que ahora es entre 6 y 10 centímetros, sino que el paciente sufre menos dolor postoperatorio, precisa menos analgésicos con lo que se reducen los efectos secundarios y retoma su actividad física con naturalidad a las 24 horas de la intervención al lesionar menos tejidos. En nuestros protocolos explicamos bien la técnica a los pacientes y empezamos a adiestrarlos previamente, por ejemplo, en el uso de las muletas”. Es algo muy novedoso, apunta este investigador en tratamientos para la recuperación de tejidos; “el anciano al salir de la cirugía se ve sin dolores, sin tubos de transfusión y se encuentra con muchos menos factores nuevos que le abruman, por lo que aminoramos el estrés postquirúrgico”.
Para ejecutar esta nueva técnica la industria ha tenido que desarrollar instrumental específico como separadores de tejidos más anatómicos dotados incluso de fuente de iluminación propia en los extremos, o instrumentos de fresado y de preparación del hueso de menor tamaño que los clásicos y con la curvatura apropiada a la musculatura. Sin embargo, la gran novedad para los especialistas que han adoptado esta técnica es la reducción del campo visual. “Mientras que antes teníamos al descubierto toda la articulación, ahora sólo podemos visualizar la zona concreta en la que estamos trabajando. Es necesario imaginar mentalmente la anatomía del paciente, hacer un esfuerzo de orientación espacial y si hay alguna duda concreta, los rayos X nos ofrecen la posibilidad de solventarla sin ningún riesgo”, explica el Dr. Villamor.
Los nuevos protocolos postoperatorios animan al paciente a caminar al día siguiente de la operación y se le ofrece el alta tan pronto como éste tiene autonomía para trasladarse a su domicilio, lo que suele ocurrir entre las 48 y 72 horas posteriores a la cirugía, mientras que con la técnica convencional permanecían ingresados entre 5 y 7 días.
“Mi trabajo con deportistas de élite o con toreros que quieren volver a desarrollar su profesión en el menor plazo posible me ha proporcionado un excelente banco de pruebas para comprobar que los tiempos de recuperación se pueden reducir si se cuenta con la voluntad firme del paciente”, resalta el Dr. Villamor, por eso “en cuanto vemos que la persona puede hacer uso de su cadera le ponemos a caminar".
D. Arsenio Granja, Director del Área de Fisioterapia en Ballesol destaca que la colaboración del paciente es el elemento clave en los plazos de recuperación. “Cada paciente es un mundo pero, en general, las personas demenciadas necesitan mucho más tiempo porque su deterioro cognitivo les impide la realización de los ejercicios de potenciación del miembro inferior, entonces es el propio fisioterapeuta quien le efectúa el trabajo enfocado a potenciar el glúteo medio y el cuádriceps”.
Por su parte, la sanidad pública también va introduciendo paulatinamente el uso de esta nueva técnica y ya podemos encontrarla en Madrid en los hospitales de Puerta de Hierro, Clínico y Universitario Santa Cristina, así como en el Clínico de Barcelona.


Materiales de las prótesis y costes
Los avances desde las primeras prótesis implantadas hace cuatro décadas hasta llegar a las actuales son evidentes. Las clásicas tenían dos piezas, una que encajaba en el fémur y otra en la pelvis que rozaban entre sí al caminar. Esta fricción provocaba un desgaste que finalmente obligaba a la sustitución total de la prótesis.
La perdurabilidad media de una prótesis es de 15 a 20 años, por este motivo se recomendaba al paciente esperar el mayor tiempo posible para acometer la intervención (al menos hasta los 65 años), así se evitaba en la mayoría de los casos su posterior recambio. Arrancar estas piezas supone un debilitamiento del hueso, pues después de cada intervención existe menos stock óseo.
Con la CMI, las dos piezas de la prótesis quedan ancladas en el hueso, no hay que retirarlas nunca ya que no sufren desgaste. Así, el único elemento que se sustituye es la cabeza y el plástico de fricción entre ambas, también por una mínima incisión. Desde los orígenes de las prótesis de cadera el caballo de batalla de la investigación es encontrar el par de materiales con menor fricción para convertir la primera ortopedia en la definitiva. Del metal enfrentado a metal, pasando por cerámica contra metal, hemos llegado a la utilización del titanio y del polietileno de alta densidad copiados de investigaciones de la NASA; sin embargo, a fecha de hoy aún se hace necesario el recambio de la prótesis.
La técnica CMI puede ser aplicada a cualquier persona sin tener en cuenta su edad, aunque está desaconsejada en casos de malformaciones genéticas, individuos con gran obesidad o que presentan un destacado volumen muscular, y en aquellos que han sufrido fractura de la cadera.
En cuanto a los costes Rosa Jareño, Gerente de Iqtra indica que “las compañías aseguradoras han comprobado que la técnica CMI reduce de modo significativo el importe total de la operación de prótesis de cadera, pues existe una importante reducción de gastos sanitarios, tiempos de hospitalización y de complicaciones médico-quirúrgicas” Texto: Carlos Ruiz

4 comentarios:

gabriela dijo...

es una excelente puesta al día de este procedemiento sobretodo para quienes nos la hemos ya realizado.
La fisioterapia precoz es escencial.
Lo peor, los obesos que se complican de una u otra cosa y lamentablemente es escasa la prevención en la obesidad
V.M.ARANCIBIA

JOHNNY GOMEZ dijo...

Muy interesante la informacion suministrada, en mi caso tengo 30 años y por causa de una luxacion de cadera por un accidente deportivo a los 12 años me surgio Artrosis de Cadera. Me gustaria saber si luego de realizada la operacion se puede volver a hacer deporte, especialmente correr. Muchas Gracias
Johnny Gomez - Montevideo Uruguay

Oscar Eduardo dijo...

mi nombre es oscar y tengo 29 años, me gustaria saber si despues de la intervencio es posible realizar trabajos en campo no muy forzosos.

rodolfo dijo...

me llamo rodolfo pedraza y tengo artrosis dejenerativa en la cadera me gustaria saber como tener atceso a una cirujia de estas si soy una persona de bajos recursos gracias.